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¿Es Ómicron el inicio del fin de la pandemia?

"Ómicron puede suponer el fin de la pandemia de Covid-19": conoce los datos, argumentos y problemas de una promesa que ya hemos escuchado varias veces

La llegada de la variante Ómicron parece haber puesto de acuerdo por primera vez a los expertos en Covid-19 de muchos países, que están comenzando a coincidir en señalar que esta variante podría ser el comienzo del fin de la pandemia a mediano plazo, gracias a su alto niveles de contagio. Dado que no es la primera vez desde que apareció el Covid-19, que algunas personas apuestan al fin de la pandemia sin que se haya hecho realidad, vale la pena conocer los argumentos que manejan quienes sostienen que Ómicron es la "inesperada vacuna" que nos hacía falta.

Por ahora, lo cierto es que a pesar de que durante meses hemos escuchado que las fuerzas evolutivas reducirían la virulencia del SARS-CoV-2, si vamos a la evidencia científica disponible vemos que esa tendencia no existe: muchos científicos estudiosos de la materia dicen que es completamente falso. "No hay una norma general hacia la atenuación, la virulencia o el mantenimiento estable". De hecho, tenemos ejemplos históricos como la rabia que, pese a tener una letalidad casi absoluta, no se vio afectada por esa supuesta atenuación y solo nos la quitamos de encima gracias a las vacunas, señalan algunos expertos.

SSin embargo, en el caso del Covid-19 todo parece indicar que si la nueva variante (que produce cuadros leves en la mayor parte de la población) contagia a suficiente cantidad de personas, la inmunidad natural podría crear la tan buscada "inmunidad de grupo o de rebaño". Solo habría que proteger a personas mayores o con inmunodeficiencias (algo que, con las vacunas actuales es viable) y esperar lo inevitable.

Ahora bien, en qué argumentos se basan los más escépticos para echar por tierra esta hipótesis? Veremos. Por una parte, el primer conjunto de incógnitas se refiere a lo que aún desconocemos sobre la variante. Y es que aunque las cifras son cada vez más tranquilizadoras (y, por ello, la hipótesis del "fin de la pandemia" ha cogido fuerza) como reconoció el CDC europeo, "incluso si la gravedad de la enfermedad causada por ómicron es igual o menor que la gravedad de la variable delta, el aumento de la transmisibilidad y el crecimiento exponencial resultante "podría superar" rápidamente cualquier beneficio de una gravedad potencialmente reducida". Por ahora, la saturación parece que no está llegando a los hospitales y UCIS como en otras ocasiones, concentrándose los casos en los servicios de Atención Primaria, pero sigue siendo un problema a tener en cuenta y monitorizar muy de cerca.

Por otro lado, en caso de que Ómicron consiga imponerse a escala planetaria, puede conseguir lo que los sistemas internacionales de distribución de las vacunas no han conseguido: altas tasas de inmunidad al SARS-CoV-2, que limiten la circulación y la variabilidad del virus. Esto puede sonar bien en países con altas tasas de vacunación y un sistema sanitario consolidado, pero en muchas otras zonas del planeta puede causar grandes problemas.

Lo que sí es cierto es que la forma en la que se resuelva esta ola será un factor clave para ver qué ocurre con las siguientes olas: para ver si el Covid-19 pase de ser pandémico a endémico, es decir, cuando consideremos que ya no sea una amenaza de salud pública activa y podamos estimar la evolución de olas y casos a lo largo de un año determinado.

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