Donald Trump comunicó una moderación en su estrategia de conflicto contra Irán y decidió postergar una posible operación para reabrir el estrecho de Ormuz. De esta forma, Trump y su gobierno se centrarán en concentrar los esfuerzos militares en otros objetivos dentro de Irán, evitando una escalada mayor en Medio Oriente.
En pocas palabras
- Trump posterga operación militar en Ormuz y descarta destruir uranio iraní, optando por concentrar esfuerzos en otros objetivos dentro de Irán para evitar una escalada mayor.
- La administración estadounidense considera que la ofensiva militar en curso se mantiene dentro del cronograma previsto, combinando ataques a infraestructura y presión diplomática.
- El mandatario descartó destruir las reservas de uranio iraní, calificándolas de
Esta medida busca evitar una escalada mayor en la guerra que se desarrolla en Medio Oriente.
Trump modera su estrategia militar contra Irán
La administración Trump considera que la ofensiva militar actual se mantiene dentro del cronograma previsto, con una duración estimada entre cuatro y seis semanas. La estrategia combina ataques contra la infraestructura militar y naval iraní con una presión diplomática para forzar la reapertura del estrecho. En caso de no lograr avances, Estados Unidos buscaría que sus aliados europeos y países del Golfo asuman el liderazgo en la reapertura de esta ruta marítima clave. La portavoz presidencial Karoline Leavitt confirmó que la "Operación Furia Épica" continuará hasta alcanzar sus objetivos.
Trump cambia de foco en la guerra contra Irán
En un giro significativo, el mandatario republicano descartó la posibilidad de destruir las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán. Trump señaló que estos materiales se encuentran en ubicaciones subterráneas de difícil acceso, lo que hace inoperativa una operación militar a gran escala para su eliminación. "Ni siquiera pienso en eso. Eso está tan profundamente enterrado que sería muy difícil para cualquiera", declaró Trump en una entrevista telefónica con CBS News, subrayando la complejidad de alcanzar estos depósitos incluso después de bombardeos previos.
A pesar de la imposibilidad práctica de erradicar estos arsenales nucleares, Trump defendió la efectividad de la campaña militar en curso, asegurando que ha debilitado sustancialmente la capacidad defensiva y ofensiva de Irán. Sostuvo que la destrucción de la infraestructura nuclear y militar iraní superó las expectativas públicas, llevando a Irán a una situación de "devastación" sin poder militar significativo. Según el presidente, la ofensiva ha provocado un "cambio total de régimen" y las actuales autoridades iraníes representan un liderazgo "más razonable" que el anterior.
Aliados bajo presión y el futuro del conflicto
El presidente también abordó la situación en el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán desde el inicio del conflicto, lo que generó un alza sostenida en el precio internacional del crudo. Trump reiteró su frustración por la falta de apoyo de los aliados de Estados Unidos, apuntando a países de Europa y Asia por no asumir un rol más activo en la protección de esta ruta estratégica. "Los países tienen que venir y encargarse ellos mismos. Estados Unidos no va a estar allí para ayudarles siempre", enfatizó.
Si bien el mandatario evitó precisar una fecha exacta para la retirada de las fuerzas estadounidenses, anticipó que el fin de las operaciones se acerca y que, a largo plazo, otros actores deberán tomar la iniciativa. La guerra ha causado severas secuelas en la infraestructura iraní y en la vida de la población, con ataques que han afectado redes eléctricas y petroleras. Organizaciones civiles reportaron cientos de víctimas, mientras el régimen iraní enfrenta una emergencia interna y creciente presión internacional. La decisión de postergar la intervención en Ormuz refleja un intento de gestionar el conflicto y evitar una escalada aún mayor en esta etapa de la guerra.
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