El palista Rubén Voisard Rézola cerró su participación en los Juegos Suramericanos 2026 con una medalla dorada en el K4 500 metros masculino, una prueba que afrontó como su única presentación en el certamen. El atleta, conocido por su cercanía con la gente y por haber sido el abanderado de la delegación argentina en la ceremonia de apertura, vivió la jornada con especial emoción al competir en su ciudad natal, Santa Fe.
Rubén Rézola: oro, canto con Los Palmeras y el regreso al taller mecánico
El palista santafesino, además de consagrarse campeón en los Juegos Suramericanos, expresó su deseo de mejorar la infraestructura para su deporte y anticipó que volverá a su taller de motores.
La competencia, que tuvo postergaciones iniciales debido al viento y los camalotes en la Laguna Setúbal, finalmente se desarrolló con éxito, permitiendo a Rézola y sus compañeros Agustín Vernice, Vicente Vergaugen y Gonzalo Carreras asegurar el primer puesto. El palista, quien tuvo un regreso a la competición hace un año, resaltó la importancia de este logro en su carrera, colocándolo entre los más altos, y destacó el orgullo de competir en casa.
Más allá de la victoria, Rézola aprovechó para hacer un pedido de mejora en la infraestructura deportiva de la región, solicitando la creación de un espejo de agua de 2.000 metros para optimizar los entrenamientos y poder albergar competencias internacionales. "Lo único que nos queda es poder contar con un pozo de 2.000 metros, una pista y la infraestructura en torno a eso para que podamos seguir creciendo", manifestó el deportista.
El regreso al taller mecánico y las pasiones de Rézola
Tras la exigencia de la competición y un merecido descanso, Rubén Rézola anticipó su regreso a su taller mecánico, una de sus grandes pasiones. "Voy a volver a trabajar en mi taller que lo dejé un poco de lado. A mí me gustan mucho los motores, así que me entretengo un poco con eso que me relaja la mente", expresó el palista, quien compartió que esta afición por la mecánica proviene de su infancia, influenciado por su abuelo.
El sustento económico también fue un punto abordado por el atleta, quien reconoció la dificultad de sostener su carrera deportiva y su taller. Sin embargo, destacó el apoyo recibido por sus sponsors personales, quienes lo alentaron a continuar compitiendo. Su retorno a la selección nacional, configurando una embarcación de peso, fue fruto de una dura preparación y la confianza del entrenador en su experiencia.
La jornada culminó con un momento emotivo para Rézola al ver a su madre en la tribuna, quien lo acompañó desde sus inicios. La celebración se completó con la música de Los Palmeras, banda con la que el deportista tuvo la oportunidad de cantar en el Fan Fest, ganándose el apodo de "Cachito" entre sus compañeros.
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