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La NASA revela el impacto del espacio en semillas de tomate tras seis años en órbita

En un experimento iniciado en 1970, la agencia espacial recuperó en 1990 miles de semillas de tomate expuestas a la radiación y la falta de gravedad, obteniendo resultados inesperados.

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) realizó un experimento que buscaba comprender los efectos del entorno espacial en la vida vegetal. En 1984, envió 132.000 semillas de tomate al espacio como parte de la operación LDEF (Instalación de Exposición de Larga Duración).

Originalmente, la misión contemplaba un año de exposición, pero problemas técnicos postergaron la recuperación del material orgánico hasta 1990. Tras casi seis años en órbita, las semillas regresaron a la Tierra para ser analizadas por científicos.

Este proyecto, en colaboración con el Centro de Investigación Langley y la Compañía de Semillas George W. Park, también involucró a 3,3 millones de estudiantes de Estados Unidos que germinaron lotes de estas semillas en sus aulas, sin saber su origen espacial. El objetivo era corroborar si la radiación afectaba la germinación.

Efectos inesperados en la germinación y porosidad

Los resultados del experimento, analizados tiempo después, revelaron que las semillas expuestas al espacio germinaron con una tasa del 73,8%, superando el 70,3% de las semillas terrestres de control. Las semillas espaciales lo hicieron en un promedio de ocho días, ligeramente más rápido que las terrestres (8,3 días).

Un estudio de laboratorio determinó que las semillas que estuvieron en el espacio presentaban capas exteriores más porosas. Los científicos postulan que esta porosidad adicional pudo facilitar la absorción de nutrientes y humedad, explicando las tasas de germinación aceleradas.

Mutaciones mínimas y resistencia notable

Las mutaciones observadas en las semillas espaciales fueron de bajo nivel, lo que sorprendió a los investigadores. Esto llevó a la conclusión de que las semillas demostraron una resistencia a las condiciones extraterrestres superior a lo esperado, e incluso una mejora genética.

El experimento también determinó que las semillas almacenadas en un contenedor sellado sobrevivieron mejor a la exposición espacial que las que estuvieron en contenedores ventilados, destacando la importancia de la protección del material biológico.

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