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Sylvester Stallone confiesa que desarrolló bulimia durante su preparación para "Rocky III"

El actor de 80 años detalló en el podcast The Interview los extremos a los que llegó para lograr un físico extremo, calificando la situación como "algo realmente grave".

Sylvester Stallone reveló que durante la preparación para filmar la tercera entrega de la saga "Rocky" en 1982, desarrolló bulimia debido a la obsesión por mantener un nivel extremo de condición física.

El actor, que en aquel momento llegó a tener solo un 2,6% de grasa corporal, describió cómo su rostro se veía "hundido" en la escena inicial de la película por su delgadez extrema. "No podía retener nada en el estómago, o si lo hacía, no quería retenerlo", confesó.

Stallone, quien tiene 80 años, explicó que su relación con su cuerpo era muy íntima al principio de su carrera, describiéndolo como su "armadura" y señalando que cambiaba con cada personaje. Sin embargo, con el tiempo, reconoció haberse "maltratado" a lo largo de los años, sufriendo múltiples operaciones de espalda, hombro y fusiones cervicales.

Sylvester Stallone y la obsesión por el físico

El protagonista de "Rocky" describió su obsesión como "algo realmente grave" y detalló cómo afectó su cuerpo, llegando al punto de no querer retener alimentos. "Literalmente, se convirtió en una especie de obsesión con mi cuerpo", admitió.

Además, Stallone abordó el uso de esteroides y otras drogas en la industria del cine, calificando de "tontería" las afirmaciones de que se pueden lograr físicos extremos de forma natural. "Si vas a trabajar y tratar de mantenerte en forma durante seis meses seguidos", dijo, el uso de esteroides es casi obligatorio y se somete a ciclos de uso y descanso. "No se consigue, a menos que seas un fenómeno de la naturaleza", añadió, reconociendo que estas prácticas también tuvieron "consecuencias terribles" para su salud.

El camino hacia la liberación

El actor sintió una sensación de "liberación" al interpretar a Freddy Heflin en "Cop Land" (1997), un personaje que describió como "el tipo más débil de la sala". Esto marcó un punto de inflexión en su relación con su cuerpo y la exigencia física.

A pesar de las secuelas físicas, Stallone reconoce que aún intenta mantenerse en buena forma. "Todo está sujeto con alambre, pero aún así quiero mantenerme en buena forma", afirmó, aunque admite que el precio ha sido muy alto. Reflexionando sobre su carrera, lamenta no haber dejado que otros hicieran sus propias acrobacias, reconociendo que se lastimaba constantemente.

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