La realidad actual de Julio César Chávez es diferente a lo que fue gran parte de su vida. Ahora se dedica a ayudar a otros a enfrentar sus adicciones, pero no siempre fue así y esto quedó al descubierto en una reveladora entrevista con Yordi Rosado, en la que dejó ver los tiempos grises que enfrentó, al punto de querer atentar contra sí.
Julio César Chávez confesó su tragedia: estuvo a punto de morir
Las adicciones y una vida complicada llevaron al límite al célebre ex boxeador Julio César Chávez, quien quiso atentar contra su vida.
Julio César Chávez confesó su tragedia: estuvo a punto de morir
Julio César Chávez se sinceró sobre duros episodios en su vida, entre lo que destacó el alcoholismo de su padre y las escenas de violencia doméstica que éste le hizo vivir madre.Para ejemplificar la tragedia, narró que una vez sostuvo un palo para amenazar a su padre a fin de defender a su mamá, quien estaba siendo agredida por él, algo que sirvió para que su padre dejara de ser violento con ella.
"Yo le servía la cerveza a mi padre y me decía no voy a ser igual que mi padre", contó. Pero, las adicciones pudieron más que los deseos de juventud y se convirtieron en algo que el ex boxeador no pudo controlar, a tal punto de la ingesta de sustancias nocivas se transformó en algo habitual.
Hubo una etapa la cual el ex boxeador calificó como la peor en su vida. Ocurrió cuando su exesposa Amalia, Don King y la demanda de Hacienda que le hizo pagar siete millones de dólares por un fraude que sufrió por 100 mil dólares.
Situaciones que lo hicieron hundirse en la depresión y luego de tres días de intenso consumo de narcóticos, pensó en la idea de acabar con su vida."Ya, chingue su madre, ya no quiero vivir", dijo el boxeador.
Fue en esa oportunidad que, con un arma en mano, quiso poner fin a todo y para su suerte, dos disparon no salieron y al tercer disparo su cuñado llegaba al sitio para moverlo y evitar la tragedia.
En la tercera y cuarta oportunidad de disparo, las balas sí le salieron a Julio César Chávez, pero solo le rozaron la cabeza. Posterior a esto, confesó que volteó al cielo y asegura haber visto la silueta de Dios. Su proceso de rehabilitación llegó cuando su esposa Mirian lo llevó a una clínica destinada para esto, un lugar según describió, era horrible y no tenía privacidad.
Y, aunque el boxeador trató de irse golpeando a cinco de los encargados de la vigilancia, no pudo con los otros 15 que llegaron al lugar. Contó que entre sus planes no estaba dejar las drogas, pero la experiencia vivida fue suficiente para no recaer.
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