El divorcio de la estrella de reality show, Kim Kardashian, y del rapero estadounidense, Kanye West, esta dando mucho que hablar en los últimos días por todo lo que ha surgido a su alrededor: entre las declaraciones del cantante en sus reuniones políticas sobre su familia y su esposa, la cuarentena por el nuevo coronavirus y la presunta infidelidad que involucra al gurú del maquillaje, Jeffree Star, todo se vuelve más complicado.
Un divorcio con muchos millones de dólares
Kim Kardashian y Kanye West son más millonarios en el 2021, que en el año 2014 cuando se casaron. Por eso, su divorcio da mucho que hablar
El divorcio llegó seis años después de su boda en Italia
Este martes salió a la luz pública que el contrato prenupcial de esta pareja es "obsoleto", ya que en marzo del 2014 -año de su casamiento- no eran tan ricos como lo son en el 2021. Dos meses antes de la boda, Kim Kardashian contaba con 40 millones de dólares de capital, mientras que Kanye West tenía 100 millones de dólares. Actualmente, la estrella tiene 780 millones de dólares y el cantante, 1.300 millones.
Para evitar complicaciones, dos meses antes habían firmado un acuerdo prenupcial para así tener cuentas claras en caso de un divorcio, aunque este llegó siete años después. Entre ese documento, también se específica que todos los regalos, incluidos las joyas, serán de la Kardashian y estará beneficiada de un seguro de vida de 20 millones de dólares.
También cae en juego la custodia de sus cuatros hijos y su mansión en Calabasas, ubicado en el estado California, que subió su valor durante las remodelaciones. Es decir, su costo fue de 40 millones de dólares y en las renovaciones se gastaron 20 millones de dólares. Y si no fuera poco, también esta un apartamento en Miami y dos ranchos Wyoming.
Para llevar a acabo el divorcio, la poderosa pareja contrató a la abogada especialista en estos casos, Lauren Wasser, quien se ha encargado de la separación de Johnny Deep y Angelina Jolie en el pasado.
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