La comunicación verbal cotidiana ha disminuido significativamente en las últimas décadas, según revelan estudios científicos. Una investigación revisada por pares y publicada en la revista Perspectives on Psychological Science detectó que las personas hablan, en promedio, más de 300 palabras menos por día, lo que se traduce en una pérdida anual cercana a las 110.000 palabras.
Científicos advierten: hablamos menos y perdemos hasta 110.000 palabras al año
Estudios en culturas occidentales y digitalizadas revelan una marcada disminución en el diálogo diario, especialmente entre los más jóvenes, como consecuencia del uso de dispositivos.
Los hallazgos provienen del análisis de miles de participantes en países occidentales e individualistas, quienes fueron monitoreados durante 17 años. Si bien los autores no se enfocaron en determinar las causas exactas, la rápida expansión de la tecnología móvil, internet y redes sociales, intensificada luego por la pandemia de COVID-19 y el trabajo remoto, son factores fuertemente asociados a esta tendencia.
Matthias Mehl, uno de los científicos a cargo del estudio, señaló que esta pérdida se acentúa en las generaciones más jóvenes, quienes han crecido inmersas en el ecosistema digital. “Los participantes más jóvenes, menores de 25 años, perdieron 451 palabras al día, mientras que los de mayor edad perdieron 314”, detalló el investigador. La hipótesis principal apunta a un cambio de las palabras habladas por las escritas, a través de mensajes de texto y redes sociales.
La pérdida del diálogo casual y los "vínculos débiles"
Los investigadores sugieren que las conversaciones que más se han reducido son las pequeñas interacciones casuales con “vínculos débiles”, es decir, con personas con las que nos cruzamos esporádicamente y que no juegan un papel central en nuestras vidas, pero que solían generar una conexión. El uso de auriculares mientras se pasea o la preferencia por métodos de pago “sin contacto” son ejemplos de situaciones que han mermado estas oportunidades de diálogo.
“Estamos perdiendo esos micromomentos de pertenencia que tenemos con esas conversaciones espontáneas”, explicó Mehl. Estas interacciones, aunque breves, contribuyen a sentirnos reconocidos y vistos, aspectos que cobran relevancia en el contexto de lo que muchos denominan una “epidemia de soledad” en la sociedad actual. La búsqueda de eficiencia parece haber pasado por encima de la espontaneidad conversacional.
El impacto de la pandemia y posibles soluciones
Si bien los datos del estudio principal culminan en 2019, previo a la pandemia, los investigadores anticipan que el aislamiento social y la “inercia social” experimentados durante y después de la crisis sanitaria podrían haber profundizado esta tendencia. La dificultad para retomar interacciones sociales y la prevalencia del trabajo remoto sugieren que la disminución de la comunicación verbal podría persistir.
Como posible vía para contrarrestar este fenómeno, los científicos proponen fomentar activamente las interacciones, incluso con desconocidos o vecinos. Estas microinteracciones, argumentan, no solo brindan una sensación de pertenencia, sino que también actúan como un recordatorio de la conexión social en tiempos de polarización y aislamiento. La clave estaría en atreverse a dar el primer paso y saludar, generando así pequeños pero significativos vínculos.
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