Un equipo internacional de astrónomos ha logrado un hito científico al detectar por primera vez señales de radio emitidas directamente por un planeta fuera de nuestro sistema solar. El hallazgo, realizado sobre el exoplaneta Beta Pictoris b, ubicado a unos 63,4 años luz de la Tierra, representa la primera medición concreta del campo magnético de un mundo distante y abre una técnica inédita para estudiar fenómenos como las auroras en otros sistemas estelares.
Captan por primera vez señales de radio de un exoplaneta a 63 años luz
Astrónomos registraron emisiones electromagnéticas provenientes de Beta Pictoris b, confirmando su campo magnético y abriendo una nueva vía para estudiar auroras lejanas.
Utilizando el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica y mediante cuatro etapas de observación entre 2025 y 2026, los investigadores captaron destellos intermitentes y una señal constante en frecuencias de 0,85 a 3,5 GHz. La clave para aislar la emisión del planeta, y no de su estrella anfitriona, fue el uso de cuásares como puntos de referencia astronómica exacta, diferenciando la señal de Beta Pictoris b de otras fuentes galácticas.
El análisis de estas ondas electromagnéticas reveló el mecanismo de inestabilidad máser de ciclotrón electrónico (ECMI), el mismo proceso que en nuestro Sistema Solar origina las auroras terrestres y las de Júpiter. Los datos corroboraron proyecciones teóricas sobre gigantes gaseosos de reciente formación, indicando una fuerza magnética miles de veces superior a la de la Tierra, impulsada por su rápida rotación de ocho a nueve horas.
Beta Pictoris b y su campo magnético colosal
Beta Pictoris b, descubierto en 2008, posee una masa diez veces superior a la de Júpiter. Las emisiones de radio detectadas sugieren un campo magnético de al menos 1,24 kilogauss, significativamente mayor que el terrestre, que ronda los 0,00025 a 0,00065 kilogauss. Este intenso campo, junto a su rápida rotación, genera corrientes eléctricas que aceleran electrones, produciendo las emisiones de radio observadas.
El fenómeno se asemeja a las auroras polares que se observan en la Tierra y Júpiter, donde partículas cargadas interactúan con el campo magnético y la atmósfera de un planeta. Los científicos pudieron confirmar que la fuente de radio era incompatible con la estrella Beta Pictoris A y descartaron la participación de un posible segundo planeta en el sistema, Beta Pictoris c.
Próximos objetivos y el futuro de la radioastronomía
La primera detección se produjo en febrero de 2025, y posteriores observaciones confirmaron la recurrencia de la señal, especialmente una ráfaga con alta polarización circular detectada en mayo de 2026. Con esta metodología validada, el equipo de investigación se propone analizar otros siete exoplanetas masivos en sistemas estelares cercanos, confiando en que futuros observatorios de radio, con mayor sensibilidad, permitirán estudios similares.
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