Uno de cada cuatro argentinos fue víctima de ciberdelitos, según un estudio

El fraude digital encabeza las modalidades con el 41% de los casos, mientras la brecha entre la percepción de riesgo y el comportamiento real sigue siendo alarmante.

Un reciente estudio sobre ciberseguridad reveló que el 24,9% de los argentinos, es decir, casi uno de cada cuatro, ha sufrido algún tipo de ciberdelito. La investigación, realizada por el Instituto de Seguridad y Criminología de Insight 21, una unidad de la Universidad Siglo 21, abarcó a 1.050 personas de entre 18 y 65 años en siete ciudades del país.

El fraude digital se posiciona como la modalidad más frecuente, representando el 41% de los casos. Le siguen la suplantación de identidad (29%) y el robo de información personal o financiera (14,5%). El informe destaca una preocupante contradicción: aunque el 75,3% de los encuestados afirma adoptar prácticas de ciberseguridad, un 43,8% de quienes recibieron solicitudes de datos personales por canales digitales terminaron entregándolos total o parcialmente.

Más allá de las víctimas directas, el alcance del fenómeno se amplía considerablemente: el 56,7% de los encuestados aseguró conocer a alguien cercano que también fue blanco de un ciberdelito. De los ataques efectivos registrados, el 55% se consumó, mientras que el 45% fueron tentativas. Las redes sociales se erigen como el principal canal de contacto, con el 52,3% de los casos iniciales, seguidas por las llamadas telefónicas con un 28,4%.

El fraude digital lidera las modalidades delictivas

El fraude y la estafa digital constituyen el principal tipo de ciberdelito en Argentina, abarcando el 41% de las incidencias. La suplantación de identidad se ubica en segundo lugar con un 29% de los casos, seguida por el robo de información personal o financiera, que representa el 14,5%. Menor, pero aún relevante, es el acoso, chantaje o extorsión virtual, con un 4,8%.

Estos patrones no son exclusivos del contexto nacional. La sofisticación de los ataques se evidencia en casos donde delincuentes se hacen pasar por personal de soporte de servicios digitales para obtener acceso a cuentas y datos sensibles. La comodidad de los canales digitales cotidianos, utilizados para comunicarse con bancos, empleadores o familiares, se convierte paradójicamente en una vulnerabilidad que baja la guardia de los usuarios frente a mensajes fraudulentos.

Quiénes son los más expuestos a los ciberataques

Los adultos en edad económicamente activa, de entre 30 y 49 años, concentran la mayor proporción de víctimas de ciberdelitos, con un 36% de los casos. Este grupo es seguido de cerca por el segmento de 50 a 64 años, que representa el 33%. Los jóvenes de 18 a 29 años suman un 21% de las víctimas, mientras que los mayores de 65 años constituyen el 10%.

A nivel territorial, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra el índice más alto de ciberdelincuencia, con el 33,1% de los casos relevados. En el extremo opuesto se encuentra Comodoro Rivadavia, con el 4,9% de los índices más bajos. Un dato particular es el de Corrientes, que presenta un volumen de estafas y robos de información superior al de Córdoba o Rosario, a pesar de su menor densidad poblacional. En cuanto a género, si bien las mujeres representan el 55% de las víctimas totales, los varones son mayormente afectados por acoso y extorsión virtual (62,7%), mientras que las mujeres predominan en casos de robo de información financiera (52%).

La experiencia previa con ciberdelitos parece ser la principal vía de aprendizaje en ciberseguridad, ya que un alto porcentaje de quienes fueron víctimas más de una vez implementan medidas de seguridad. Sin embargo, el objetivo de las políticas de alfabetización digital debería ser instalar estas capacidades de protección de forma preventiva, antes de la primera exposición al riesgo.

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