El cineasta José María Cicala presenta "Encantador", su más reciente thriller de terror psicológico que explora la dualidad del concepto "encantador" y su conexión con figuras de poder y dictadores. La película, protagonizada por Rodrigo Noya, ya ha tenido un recorrido internacional y llega ahora a las salas argentinas tras ganar premios en festivales de Portugal, Los Ángeles y México, y estar disponible en plataformas como Amazon y Hulu.
José Cicala estrena "Encantador", un thriller psicológico inspirado en dictadores
El director recrea el concepto de "encantador" a través de una historia que se nutre de su infancia marcada por la represión y la metáfora política.
La génesis del film se remonta a la reflexión de Cicala al ver un documental sobre líderes autoritarios como Hitler, Mussolini, Saddam Hussein y Pinochet. Observó en ellos una cualidad perturbadora, una habilidad para hipnotizar y vender ilusiones, lo que dio pie a la doble acepción del término "encantador" que vertebra la narrativa. La película busca involucrar al espectador a través de códigos y metáforas, un estilo que Cicala aplica conscientemente en su obra.
La producción se filmó en Elortondo, provincia de Santa Fe, pueblo natal de la madre del director. La elección del escenario está ligada a recuerdos de infancia de Cicala, quien vivió la represión de la Triple A cuando era niño y su padre fue detenido-desaparecido. Estas experiencias, según relata, dejaron una marca profunda y se filtran en la oscuridad que busca plasmar en sus películas, utilizando el cine como una forma de terapia.
El doble discurso del "encantador"
La historia de "Encantador" se centra en Tomás, interpretado por Rodrigo Noya, un reparador de muñecas en un pueblo pequeño cuya vida aparentemente inofensiva esconde un trasfondo oscuro. Cicala buscó un actor que pudiera encarnar esa cualidad "encantadora", recordando a Noya de sus inicios en "Agrandadytos". La película, filmada en 2023 y con postproducción realizada en España, aborda la metáfora del poder y cómo este puede seducir y dañar, sin enfocarse en figuras políticas argentinas específicas sino en la naturaleza del liderazgo y su impacto en la sociedad.
Infancia marcada por la represión y el cine como terapia
El director relata que su infancia estuvo "plagada de historias oscuras", especialmente tras el regreso de su padre, quien estuvo desaparecido durante la época de la Triple A. La experiencia de escuchar los detalles de las torturas que sufrió su padre a una edad temprana, según Cicala, marcó su visión y se manifiesta en la oscuridad que busca en su cine. Para él, el cine es una vía de escape y expresión que le permite procesar estas vivencias sin necesidad de recurrir a terapia psicológica.
La película recurre a metáforas visuales, como un globo terráqueo atravesado por un cuchillo y las muñecas que representan a la sociedad o a los hijos de Argentina, para abordar temáticas complejas de manera más digerible. Cicala señala que los políticos a menudo no miden el daño que causan, afectando a generaciones que terminan "entumecidas" y con dificultades para reponerse.
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