Evitta Luna, la actriz y comediante uruguaya que hoy brilla en el circuito teatral de la calle Corrientes, relató los pormenores de una niñez signada por la escasez y la ausencia paterna. Su camino hacia el estrellato, que la llevó a acumular millones de seguidores en redes sociales, se forjó a través de años de esfuerzo y perseverancia.
De McDonald's a las redes y Corrientes: el ascenso de Evitta Luna
La actriz uruguaya, que soñaba con la fama desde niña, narra su dura infancia marcada por la pobreza y el trabajo en la cadena de comidas rápidas.
La infancia de Luna transcurrió en Piedras Blancas, un barrio aledaño a Montevideo, en una casa donde convivían diez personas: ella, sus ocho hermanos y su madre soltera. "Había hambre, mucha hambre", recordó en diálogo con TN Show, aunque matizó que, pese a las dificultades, guarda recuerdos de "mucha alegría" y un "nido creativo muy grande" gracias a la imaginación de sus hermanos y la dedicación de su madre.
A pesar de un contexto adverso, Evitta ya de niña manifestaba el anhelo de ser "famosa", una intuición que la acompañó toda la vida. "Yo creo que todos nacemos con la intuición. Hay gente que la tiene más dormida y gente que la vive más activa", reflexionó sobre ese presentimiento que la impulsó a buscar una carrera masiva, sin un sustento racional aparente.
El camino desde la austeridad hasta el éxito en la actuación
Antes de alcanzar la notoriedad actual, Luna transitó un camino que incluyó trabajos como el cuidado de una señora mayor y cinco años en McDonald's, además de sus estudios de teatro en la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (MAD) de Uruguay. Paralelamente, se dedicó a la autogestión, creando sketches de humor para Instagram y realizando giras, todo un esfuerzo que la llevó a acumular 300 mil seguidores antes de animarse a dejar la cadena de comidas rápidas.
Su llegada a Buenos Aires en 2024 marcó un nuevo capítulo, donde encontró un espacio para desarrollarse profesionalmente. "Estoy muy agradecida con Argentina porque dentro de toda la crisis que hay en lo económico, en lo cultural, que se desfinancian instituciones que financian lo creativo y lo audiovisual, me han dado un lugar que posiblemente muchos argentinos no lo tienen", afirmó.
Hoy, como protagonista de "La llamada" en el Teatro Astros, Evitta describe la sensación de estar en "camarín con las chicas o arriba del escenario" como "hackear la Matrix". El hecho de ser convocada por producciones externas, en lugar de autogestionarlo todo, representa para ella una "confianza espectacular".
Luna se encuentra además escribiendo una sitcom basada en sus experiencias, explorando la idea de "convertirse en una estrella". Este proyecto, que fusiona autoficción y comedia, representa su "gran sueño que se viene".
A pesar de los logros, Evitta asegura seguir siendo la misma persona que trabajó en McDonald's y vivió en Piedras Blancas. Lo que ha cambiado es la "seguridad interior", la capacidad de afrontar imprevistos económicos y de construir su autoestima, lo que le permite moverse por el mundo "con otras creencias y defendiendo ciertos proyectos". Finalmente, reflexiona que no cambiaría nada de su pasado, pues la "astucia" y "valentía" de su yo infantil fueron motores esenciales que no quiere perder.
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