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Coco Carreño volvió a la cocina: el pizzaiolo porteño que reinventó la tradición napolitana

Tras más de dos décadas de carrera, el chef Sebastián “Coco” Carreño viajó a Nápoles para formarse como pizzaiolo y lanzó Felice, su nueva pizzería en Las Cañitas.

A los 50 años, el reconocido chef y conductor Sebastián “Coco” Carreño decidió reinventarse profesionalmente. La búsqueda de nuevos desafíos lo llevó a viajar a Nápoles, Italia, para formarse como pizzaiolo y estudiar a fondo el arte de la masa.

Después de meses de práctica y experimentación, tanto en Italia como en Argentina, Carreño inauguró Felice, su nueva pizzería ubicada en Las Cañitas. El local busca fusionar la auténtica tradición napolitana con los gustos del paladar porteño.

“Me empecé a aburrir, bien de cocinero”, confesó Carreño a TN, explicando los motivos de su cambio de rumbo. “Necesitaba volver a desafiarme, a enamorarme de la cocina”. La experiencia de volver a ser alumno en Nápoles, a pesar de las dificultades iniciales, fue fundamental para reencontrar esa pasión.

Coco Carreño: de la televisión a la pizza artesanal

Felice no es solo una pizzería más; es la materialización de un proyecto personal que combina el respeto por la tradición con un toque distintivo para el gusto argentino. Carreño se propuso lograr una masa que, si bien respeta los pilares de harina, agua, levadura y sal, ofrezca un crocante particular para el paladar local.

Para ello, implementó técnicas de fermentación controlada de 24 horas y utilizó hornos eléctricos especiales que permiten una cocción de cuatro minutos a 400 grados, diferenciándose de los 90 segundos de la pizza napolitana tradicional. La elección de ingredientes, como la harina doble cero importada y tomates de la región de Campania, también forma parte de este cuidado detalle.

Una carta que fusiona Nápoles y Buenos Aires

La propuesta gastronómica de Felice se divide en pizzas “rojas” y “blancas”, con opciones que van desde la clásica Margherita hasta creaciones más audaces como la Fugazzeta a dos cebollas o la versión con bacon, zucchini y stracciatella. Además, la fainá se presenta como protagonista con tres variedades innovadoras, y la carta se complementa con panuozzos, malfatti gratinados y postres caseros.

El diseño del local también refleja esta fusión: una cocina completamente abierta donde los pizzaiolos trabajan a la vista del público, integrando la experiencia de la preparación a la de la degustación, en un espacio que evita los clichés de las pizzerías tradicionales.

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