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Búnkeres de lujo: millonarios invierten millones para sobrevivir al fin del mundo

Excontratistas militares reconvierten silos de misiles en condominios blindados con comodidades de alta gama para protegerse de catástrofes globales e incertidumbre mundial.

El temor al colapso de la civilización ha disparado un mercado inmobiliario subterráneo. Millonarios de todo el mundo destinan fortunas a la construcción de búnkeres de alta tecnología, diseñados para resistir desde desastres naturales hasta escenarios de guerra nuclear o pandemias.

Larry Hall, un excontratista estadounidense, lidera esta tendencia mediante la transformación de antiguos silos de misiles en condominios de supervivencia. Estos refugios subterráneos, que surgieron inicialmente en Kansas en 2010, han visto crecer su interés exponencialmente, especialmente tras la pandemia de Covid-19, impulsando su expansión a otros continentes.

La infraestructura original en Kansas es un complejo de cinco mil metros cuadrados distribuido en quince niveles a más de sesenta metros de profundidad. Estos búnkeres están diseñados para albergar a 75 personas durante cinco años, con sistemas de seguridad extrema y comodidades que incluyen piscinas, gimnasios, cines y hasta laboratorios de acuaponía para cultivar alimentos.

Búnkeres con tecnología de resistencia nuclear

La ingeniería detrás de estas estructuras garantiza la supervivencia incluso ante el impacto de una ojiva nuclear de 20 kilotones a menos de un kilómetro de distancia. Utilizan un cemento especial flexible, capaz de absorber ondas de choque de hasta tres mil kilómetros por hora sin sufrir daños.

Larry Hall explicó que la propuesta nació tras los atentados del 11 de septiembre. “El objetivo es proteger a los residentes de una amplia gama de amenazas que podrían acabar con el mundo”, declaró al medio británico The Sun, refiriéndose a guerras nucleares, pandemias, impacto de meteoritos o disturbios civiles.

El confort psicológico bajo tierra

Para mitigar el impacto psicológico de vivir bajo tierra, los departamentos cuentan con ventanas virtuales que proyectan imágenes del exterior en tiempo real. La oferta de comodidades es extensa: piscina, spa, sauna, gimnasio, cine, campo de golf, supermercado, consultorios médicos, salas de clase y laboratorios de acuaponía.

Las unidades de lujo, como las suites de 84 metros cuadrados en Kansas, se vendieron por cerca de 500 mil dólares, mientras que los penthouses de 334 metros cuadrados alcanzaron los 4,5 millones de dólares. Estos refugios, inicialmente concebidos como estructuras militares, se han convertido en hogares seguros para quienes buscan resguardo ante la incertidumbre global.

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