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La Aquamación, alternativa a la cremación que es amigable con el ambiente

Conoce la técnica de la aquamación, la alternativa que se promociona como "más ecológica" que la cremación

La Aquamación es una alternativa de procedimiento para reducir el cuerpo de un difunto a cenizas, pero sin necesidad de realizar una cremación, por lo cual la técnica es presentado por sus partidarios como la alternativa más ecológica, pues la técnica reduce los cuerpos a cenizas, como sucedería con una cremación, pero sin necesidad de combustión.

Según la empresa británica Resomation, con sede en el Reino Unido, un "análisis ambiental independiente" demostró que usar la cremación con agua en vez de llamas "reduce las emisiones de gases de efecto invernadero de los funerales en aproximadamente un 35%", mientras que la empresa Bio-Response, que se especializa en el proceso en Estados Unidos, indica que esa tecnología reduce el uso de energía en "90% en comparación con la cremación con llamas".

El nombre científico del proceso de Aquamación es "hidrólisis alcalina", e implica pesar el cuerpo y luego calentarlo a 150° C en una mezcla de hidróxido de potasio y agua por 90 minutos. Esto disuelve el tejido corporal, dejando solo los huesos, que luego se enjuagan a 120° C, se secan y se pulverizan usando una máquina llamada cremulador. Una vez que se completan todos estos pasos, los restos se pueden enterrar o esparcir de acuerdo con los deseos del difunto o de sus familiares, tal como sucedería en una cremación ordinaria.

La técnica, que imita el proceso de hidrólisis alcalina que ocurre naturalmente cuando un cuerpo se descompone, solo que en este caso la descomposición que ocurre en un lapso de hasta 20 años se produce en cuestión de pocas horas, se ha venido empleando desde hace algunos años, pero solo en algunos países.

Por ejemplo, en el año 2011 se instaló una funeraria con la primera máquina comercial de hidrólisis alcalina en el estado de Florida, Estados Unidos, aunque la técnica se venía investigando desde los años 90 por los investigadores del Albany Medical College, que buscaban "una forma eficaz y económica de deshacerse de los restos de animales experimentales que contenían radioisótopos de bajo nivel". Ya para el año 2014, el procedimiento era legal en ocho estados de Estados Unidos, aunque todavía tiene muchos detractores en otros territorios.

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